Producción de energía
Las algas demuestran ser un cultivo energético versátil y multifuncional
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Mientras que los biocombustibles de primera generación podrían haber hecho subir los precios de los alimentos, las algas, una segunda generación de biocombustibles, constituyen un cultivo energético versátil que no compite con los recursos alimenticios.
En un momento en que los precios de los alimentos y los combustibles son imprevisibles, las algas podrían ser una solución para diversas necesidades. En un momento en el que muchos piensan que la llegada de los biocombustibles de primera generación ha hecho subir los precios de los alimentos sin pretenderlo, el desarrollo de biocombustibles eficientes de segunda generación se ha convertido en un tema de vital importancia.
El trabajo realizado sobre el desarrollo de algas como cultivo energético en diversos lugares del mundo ha puesto de manifiesto la flexibilidad del cultivo. Varias de las principales empresas internacionales están demostrando que las algas se pueden usar para producir combustible para el transporte e ingredientes de piensos, o incluso como una fuente de combustión para la generación de energía a partir de biomasa.
Planta que crece rápidamente
Como fuente de energía, las algas tienen varias ventajas sobre otros cultivos. Es la planta que crece más rápidamente del mundo y, a diferencia de otros cultivos estacionales, se puede cultivar a lo largo de todo el año. Más importante incluso, las algas no necesitan tierra agrícola ni agua limpia, de modo que no compiten con las fuentes alimenticias por estos recursos.
Los requisitos para hacer crecer las algas son sencillos, ya que sólo necesitan nutrientes, agua, la luz del sol y dióxido de carbono (CO2). Tampoco necesitan agua especialmente limpia; su naturaleza robusta permite a la planta prosperar en aguas residuales. En comparación directa con otros cultivos energéticos, demuestra ser más rentable ya que es más productiva por hectárea de tierra que el maíz, la soja o la palma. Además, a diferencia de estos otros cultivos, toda la biomasa producida por las algas se puede utilizar en productos finales.
Las algas se pueden usar para producir biocombustibles renovables, lo que reducirá en definitiva la dependencia de combustibles fósiles. Además, las algas también pueden alimentarse de las emisiones de CO2 procedentes de centrales de energía por combustibles fósiles, reduciendo las emisiones de CO2 de la central energética a la vez que producen una valiosa biomasa rica en aceite. Por este motivo, este cultivo multifuncional está siendo aprovechado de diversas formas en todo el mundo.
Con sede en Massachusetts, EE.UU., GreenFuel Technologies Corporation es una empresa pionera en el uso de algas como cultivo energético. Creada en 2001, ha desarrollado criaderos de algas de alto rendimiento, que reciclan el CO2 de las emisiones de gases, para producir biocombustibles y piensos. Ha puesto de manifiesto que cosechar algas para biocombustibles mejora la producción de combustible doméstico a la vez que reduce las emisiones de CO2.
Fundamentalmente, GreenFuel utiliza una serie de tecnologías para reciclar de manera rentable el CO2 producido por las chimeneas, los procesos de fermentación y los gases geotérmicos. Esto se hace mediante el cultivo de especies de algas presentes en la naturaleza. El objetivo de la organización es hacer crecer y cosechar algas para obtener subproductos: algas enteras secas y aceite de algas. Éstas se pueden usar después como piensos y biocombustible. Además, GreenFuel vende aceite de algas a productores de biocombustible.
El potencial de la cosecha en Europa
El desarrollo de algas como un cultivo energético no es dominio exclusivo de las empresas americanas, ya que varias organizaciones europeas también están aprovechando su potencial. La organización medioambiental internacional Bellona con sede en Noruega es una defensora de las tecnologías de algas. Su presidente, Frederic Hauge, ha declarado: “La producción de algas es una de las soluciones a la crisis climática mundial.”
La organización noruega ha reconocido que las algas, como organismos microscópicos que se desarrollan rápidamente y producen grandes cantidades de energía, podrían ser una de las respuestas al desafío del calentamiento global. Bellona tiene fama de promover soluciones tecnológicas a los problemas medioambientales y ha impulsado la adopción de una extensa variedad de innovaciones como herramientas para la creación de un futuro sostenible.
Últimamente Bellona ha fijado su atención en las algas y ha promovido la aparición de fotobiorreactores de algas. Los considera como una nueva y prometedora tecnología que puede proporcionar alimentos, piensos y combustibles a la vez que consume CO2. Los fotobiorreactores permiten a las algas crecer en sistemas de tuberías cerradas dando lugar a una acumulación rápida de biomasa. El aceite de biomasa de algas que se extrae posteriormente se puede utilizar para la producción de combustible, mientras que el residuo restante se puede usar como pienso para animales o fertilizante.
En agosto de 2008, Bellona se asoció con la empresa holandesa AlgaeLink, una empresa en etapa precoz de comercialización de la tecnología de algas. AlgaeLink es un fabricante internacional de equipos para el crecimiento de algas y biodiesel y fue pionera en muchas de las tecnologías que se utilizan en la cosecha de algas en todo el mundo.
Recientemente, AlgaeLink, que tiene instalaciones de producción en España, ha ido por delante en hacer avanzar la tecnología de algas para obtener combustible. En abril de 2008 firmó un acuerdo exclusivo con la línea aérea holandesa KLM para tomar parte en un proyecto piloto de desarrollo de un combustible alternativo para la industria de la aviación. Un desarrollo así destaca aún más la naturaleza multifuncional de las algas como cultivo energético.
Combustible para transporte comercialmente viable
La empresa de biocombustible irlandesa AER anunció en septiembre de 2008 que, junto con un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Irlanda en Galway, había desarrollado una nueva tecnología que convierte las algas en un combustible para transporte comercialmente viable.
AER es la empresa líder de biocombustibles en Irlanda y ha gozado de un registro de rendimiento de calidad mundial en diversas áreas. Se centra en una serie de campos, como la producción y suministro de biocombustibles en el mercado irlandés y proyectos de producción de biocombustibles a gran escala, así como la investigación y el desarrollo de biocombustibles de nueva generación.
Un proyecto concreto es la investigación y comercialización de tecnología enzimática para la conversión de algas marinas en etanol. “Aún queda por realizar algún desarrollo adicional pero la parte más importante del puzzle se ha resuelto puesto que hemos demostrado la capacidad para convertirlo,” dice John Travers, CEO de la empresa. Insiste en el papel fundamental que dicha tecnología podría desempeñar para satisfacer las necesidades energéticas en el futuro de un modo sostenible, sin competir con los alimentos.
Todas estas organizaciones internacionales han destacado la versatilidad de las algas y la gama de aplicaciones disponibles como una herramienta para el uso sostenible del medio ambiente. Con las demandas en continuo aumento de reducciones en las emisiones de dióxido de carbono, junto con los precios imprevisibles de alimentos y energía, el desarrollo de las algas como cultivo energético puede haber llegado en un momento decisivo.
Además, como las algas tienen el potencial para ser un agente importante en el desarrollo sostenible de varias industrias, la evolución de esta tecnología podría acelerar su ritmo en los años venideros.
Más información:
GreenFuel: www.greenfuelonline.com
Bellona: www.bellona.org
AlgaeLink: www.algaelink.com
AER: www.aer.ie
miércoles, 22 de abril de 2009
Producción de energía Las algas demuestran ser un cultivo energético versátil y multifuncional
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